Estas son algunas de las razones que quizá no identifiques a primera vista, pero que seguramente has observado en alguien más o en ti mismo.

1. Curiosidad: Aquí destaca la habilidad de hacer hablar a los demás sobre sí mismos a través de grandes preguntas. A la gente le gusta saber que su vida les interesa.

2. Responsabilidad: Si se comete un error es necesario admitirlo, asumir la responsabilidad de ello y no poner al mando a los demás por equivocaciones propias.

3. No comparar: En un esfuerzo por relacionarse con los demás, en ocasiones la gente suele sacar a flote las comparaciones. Esta no es la forma de entablar una buena conversación, pues no es la forma en que la gente quiere ser escuchada.

4. Disciplina: Aquí destaca la compostura y la calma, pues las personas agradables suelen responder a su manera ante las contingencias.

5. Originalidad: Nunca trates de ser algo con lo que realmente no te identifiques. Recuerda que debes ser auténtico y expresa tus gustos o necesidades a los demás.

6. Perseverancia: Lo importante es mantener una actitud positiva y hacer lo posible por seguir adelante aunque las cosas no vayan del todo bien. 

7. No ser egocéntrico: No necesitas ser el centro de atención en alguna reunión. La gente simplemente se interesará en ti si muestras tu auténtico ser. 

8. Confianza: Si eres consistente con tus palabras y acciones, la gente aprenderá a confiar en ti.

9. Escuchan: A la mayoría de la gente le gusta hablar y expresarse. Las personas agradables suelen hacerlo, pero también son capaces de escuchar porque saben la importancia de estar en silencio y aprender de los demás.

10. No juzgar: Si tiendes a hacerlo, lo mejor es que te detengas, pues al juzgar a las personas sólo terminas dañando su identidad y personalidad.